Memorial Cromañon


               En memoria de
               Erika Broggi
               Fernando Aguirre
               Fernanda Rojas
               Maximiliano Arnaldo
               Mariela Arnaldo 
               Gabriel Ibáñez 
               Noelia Lanas 
               Rubén Belzunce,
               -
               Ubicación:  Plaza L.N. Alem - Munro
               Pcia Bs. As - Argentina
               Inauguración: 10 de junio de 2007


contexto

La tragedia de República Cromañón ocurrió la noche del 30 de diciembre de 2004 en la ciudad de Buenos Aires, durante un recital de la banda Callejeros. Un incendio provocado por una bengala encendida dentro del local derivó en una catástrofe que expuso una cadena de negligencias estructurales, fallas de control y corrupción: materiales inflamables, salidas de emergencia bloqueadas y una capacidad ampliamente superada.

El resultado fue devastador: 194 personas murieron y miles quedaron afectadas física y emocionalmente, marcando para siempre a familias, sobrevivientes y a toda una generación. Cromañón se convirtió en un punto de inflexión para la sociedad argentina, revelando con crudeza las consecuencias de la desidia institucional y la fragilidad de los espacios destinados al encuentro y la cultura.

A casi dos décadas del hecho, la tragedia sigue siendo una herida abierta en la memoria colectiva, que interpela no solo desde el dolor, sino también desde la necesidad de recordar, aprender y exigir condiciones dignas y seguras para la vida en común.

Desde ese lugar se inscribe el memorial realizado en Munro: una intervención que no busca clausurar el sentido, sino habilitar un espacio de pausa y memoria compartida. Un gesto que permanece abierto, acompañando el recuerdo y sosteniendo, en el presente, la ausencia de quienes ya no están.

contexto local | plaza y barrio

La tragedia de República Cromañón ocurrió la noche del 30 de diciembre de 2004 en la ciudad de Buenos Aires, durante un recital de la banda Callejeros. Un incendio provocado por una bengala encendida dentro del local derivó en una catástrofe que expuso una cadena de negligencias estructurales, fallas de control y corrupción: materiales inflamables, salidas de emergencia bloqueadas y una capacidad ampliamente superada.


Los nombres, calados en el hormigón, se vuelven luz,
una vez al año, cada 30 de diciembre,
el sol los inscribe sobre el suelo y activa la memoria.

el concepto 

El memorial trabaja con la materia, el vacío, la luz y el tiempo como elementos centrales. Los nombres de las víctimas están calados en el hormigón, no como inscripción permanente, sino como ausencia material pensada para ser activada.

La orientación y el ángulo de inclinación de la obra fueron definidos con precisión para que, cada 30 de diciembre, aniversario de la tragedia, la luz solar atraviese los calados y proyecte los nombres sobre el suelo. En ese momento, la luz vuelve visibles los nombres y fija el recuerdo en una fecha concreta.

La memoria no se presenta de forma constante ni acumulativa, sino como un acto anual de aparición.

El memorial no impone un relato continuo: propone una activación precisa, vinculada al tiempo y al lugar, que evita el desgaste de la repetición y refuerza el sentido del recuerdo.

el proceso 

La obra se materializa mediante una intervención austera y permanente en el espacio público. El hormigón visto, trabajado como masa y como vacío, sostiene la estructura del memorial y define su carácter.

No se trata de un objeto aislado, sino de una pieza integrada al entorno, que establece una relación directa con el suelo, la luz natural y el recorrido de quienes la transitan. La forma y la escala buscan evitar la monumentalidad, permitiendo una aproximación cercana, corporal y cotidiana.

La obra no se completa sin el paso del tiempo ni sin la presencia de quienes la visitan.

la obra 

La obra se materializa mediante una intervención austera y permanente en el espacio público. El hormigón visto, trabajado como masa y como vacío, sostiene la estructura del memorial y define su carácter.

No se trata de un objeto aislado, sino de una pieza integrada al entorno, que establece una relación directa con el suelo, la luz natural y el recorrido de quienes la transitan. La forma y la escala buscan evitar la monumentalidad, permitiendo una aproximación cercana, corporal y cotidiana.

La obra no se completa sin el paso del tiempo ni sin la presencia de quienes la visitan.


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